| Flor Romero es una escritora que
envuelve las fábulas sociales y los cuentos tradicionales dentro
del vivir cotidiano de esta sociedad mundial tan dispersa. Nace en La Paz
de Calamoyma (Guaduas-Colombia), licenciada en Ciencias de la Comunicación,
en la Universidad Javeriana de Bogotá, se especializa en Ciencias
Políticas de La Sorbonne, París donde residió 18 años.
Fundó la revista Mujer de América, publicación que
dirige durante 15 años. Fue Concejal de Guaduas. Por espacio de
8 años fue Primera Consejera de la Embajada de Colombia en Francia.
Ha colaborado en El Espectador, El Tiempo, Semana de Colombia, El Nacional
de México, El Correo de la UNESCO (París). Catedrática
de litera-política en la Universidad Javeriana. En 1993 fundó
el PEN CLUB de Colombia. Actualmente es presidenta de UNEDA, Unión
de Escritores de América. |
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Sus escritos engloban tanto novelas,
biografías y cuentos, como La cueva de los 8 encantamientos,
presentado en 1999 en la 13° Feria Internacional del Libro de Bogotá,
o Malintzín la princesa regalada. Su último trabajo
es su ensayo Diosas de tempestad (la mujer precolombina). El libro
ha sido elegido por la Universidad Central de Bogota, para celebrar los
35 años de esta fundación y fue presentado por Rubén
Amaya, rector de la Universidad Central, quién citó a Unamuno:
"Los dos legados más importantes que debemos dejar a nuestros hijos
son las raíces y las alas; Flor Romero ha legado con este ensayo,
la importancia capital de su aporte a la colombianidad a través
de esa sabia retrospectiva hasta la mujer precolombina".
Encontré a Flor Romero, a
través de Internet, en un foro de escritores latinoamericanos celebrado
en Yerbabuena, Colombia. Solamente el nombre de la localidad me trajo verdes
y fresco recuerdos. Se fomentaban pensamientos y proyectos tan solidarios
y fraternos que con el nombre de "Letras de Paz", me condujo a buscar los
organizadores de esta idea. El proyecto esta apoyado por la UNESCO y agrupa
escritores de habla hispana que a través de sus escritos fomentan
ideas de paz, de amor hacia la humanidad.
ICS: Flor, Muchas gracias por dedicarnos
un ratito de su apreciado tiempo. ¿Cómo se encuentra?
FR: Dedicándole mi tiempo a
una novela y al sueño de UNEDA, Unión de Escritores de América
que fundamos hace 4 años con un grupo de escritores americanos con
miras a la integración cultural americana y a la promoción
de escritores y libros americanos.
ICS: La idea del proyecto "Letras de Paz",
ha contado con muchas colaboraciones. ¿Cuál es la más
entrañable por usted?
FR: El proyecto "Letras de Paz" surgió
durante el primer año de existencia de UNEDA. Lo presentamos ante
UNESCO y su director Federico Mayor nos acordó su apoyo. Dentro
de la filosofía de trabajar por la paz a través de la palabra,
decidimos editar el libro Letras de Paz que reune textos de 20 escritores
americanos entre los cuales figuran: Mario Benedetti, Alicia Topolanski,
Maruja Vieira, Germán Arciniegas, Horacio Ferrer, Pablo Armando
Fernández, Mariela del Nilo, Elizabeth Torres, David Mejía
y otros. Este libro tiene prólogo del Premio Nobel de Paz Lech Walesa,
quien dice: "Todas las guerras terminan y llega la paz. Pero ¿por
qué y hasta cuándo tiene que haber tantas injusticias, tanto
dolor, tanta sangre derramada?" Las colaboraciones fueron seleccionadas
con rigor. De manera que todas son excelentes. Vale la pena destacar un
bello poema de Elizabeth Torres, la más joven poeta americana (12
años), titulado "Cenizas".
ICS: El Foro de Yerbabuena aglutinó
pensamientos, ideas... ¿Para cuándo habrá otra reunión?
FR: La idea es realizar foros
similares entre creadores y profesores de literatura cada dos años
en diferentes países en donde tenemos capítulos correspondientes.
Quizá el próximo ("Palabras que el viento no se llevará")
sea en Uruguay, donde reside nuestra vicepresidenta Alicia Topolnaski,
elemento dinámico y aglutinador; país que tiene excelentes
críticos, profesores y escritores.
ICS: ¿Cómo recuerda
su niñez?
FR: Viví una infancia
feliz, en un pueblo varado en la historia (encuadrado aun en el medioevo),
tirado en las faldas de la cordillera Orienta de Colombia, La Paz de Calamoima,
en donde aún no había acueducto ni energía eléctrica
ni alcantarillado. Estudié en la escuela pública del pueblo,
con toda la libertad imaginable. A pesar de que a los 3 años mi
vida tomó otro rumbo y se ensombreció con la horfandad (mi
madre murió de parto), los abuelos, los tíos y la maestra
lograron darme toda la alegría y el ánimo para satisfacer
la curiosidad que desde siempre he tenido por la vida, por sus contingencias,
y ese deseo incontenible de saber y de conocer más, mucho más.
A través de los relatos míticos que me contaban la abuela
Isabel y la maestra Lucila encontré refugio y manera de soñar
para evadirme de la realidad. Desde entonces tengo un amor profundo por
los ancestros y por los relatos de nuestros antepasados. Ese material lo
he trabajado durante mi vida literaturizando la mítica precolombina.
ISC: Sus años de estudiante
en París...
FR: A París llegué
en l974, con cargo diplomático. Lo primero que se me ocurrió
fue entrar a la Universidad de La Sorbonne a tomar un curso de Ciencias
Políticas y Civilización Francesa, estudios que atendía
de 7 a 9 de la mañana y de 12 a 2 de la tarde. Fue un maravilloso
encuentro con la literatura europea y americana; con los grandes escritores
que había leído en mi época universitaria. Los 18
años que pasé en París fueron fantásticos,
me enriquecí intelectualmente, aprendí a mirar mi continente
con la distancia que da el exilio cultural. Visité el Archivo de
Indias de Sevilla; tomé notas con destino a mis cuentos, escribí
muchísimo, pues para alguien del trópico, los veranos con
luz hasta las 11 de la noche dan margen para iluminar el pensamiento y
crear mucho. Encontré guías literarios que me ayudaron mucho
con los textos. Con mis hijos, y mediante un calendario cuidadoso que elaboré,
primero escudriñé Paris, luego toda Francia; posteriormente
recorrí Europa en auto, y más tarde volé hasta el
Oriente, Líbano Turquía, Israel, India, todo esto durante
las vacaciones. Tuve la fortuna de alternar con grandes escritores franceses
y americanos como Sartre, Simón de Beauvoir, Alejo Carpentier, Borges,
Sábato, Julio Cortázar, Augusto Roa Bastos, Ruben Bareiro,
quienes por aquella época residían en Paris. Fue una época
de grandes logros, pues además me publicaron en francés (4
novelas y cuentos) y aún sigo con muchas vinculaciones con editores,
traductores y escritores parisinos.
ISC: Como diplomática en París,
¿recuerda alguna anécdota interesante?
FR: La diplomacia fue otra escuela
interesante. Naturalmente, dentro de mis funciones estaba la promoción
de la cultura colombiana. Organicé exposiciones de pintores nuestros,
participé en la realización de coloquios literarios en La
Sorbonne y otras universidades de Suiza, Italia, Bélgica y Holanda.
En varias ocasiones fui embajadora encargada. Quizás lo que más
me impactó durante estas temporadas fue el día que recibí
un poder para firmar un préstamo para Colombia por 200 millones
de dólares. Me parecía mentira que estuviera firmando ese
compromiso tan importante.
ISC: Cultiva la novela, la biografía
y los relatos de cuentos, ¿Me puede comentar como aborda cada obra
en los distintos géneros?
FR: Primero me enamoro de los temas
o de los personajes. Luego reflexiono en qué segmento literario
los voy a incrustar. Algunos quedan en el rubro ensayo, otros dan para
novela, y muchos para cuentos que divido entre míticos, de amor,
fantásticos y negros. Todo lo trabajo con mucha pasión y
con mucha investigación. Nada dejo al azar.
ISC: Ha realizado cuatro biografías,
entre ellas uno de Manuel Elkin Patarroyo...
FR: En alguno de los viajes de
París a Bogotá, saliendo de la presentación de mi
libro de cuentos míticos Mitos, ritos y leyendas contados por
Flor Romero, fuimos a celebrar a un restaurante de los alrededores
y encontré a Manuel Elkin Patarroyo. Descubrimos que nos conocíamos
a través de las obras. Yo sabía de su vacuna contra la malaria
y él había leído mi novela 3 Kilates 8 Puntos
en la Universidad Nacional. Felizmente, nadie le había hecho su
biografía. Acordamos una reunión en mi casa para cambiar
ideas y esa misma noche entre dos copas de vino rojo, sellamos el pacto
de su biografía con la única condición de que fuera
exclusiva. Comencé entonces a trabajar, a investigar, a leer sobre
su obra, a viajar a su pueblo de Ataco, a interrogar a su mamá,
a sus hermanos a sus amigos, a sus compañeros de faena científica.
Luego armé el libro, que resultó ameno e interesante, sobretodo
por la calidad del personaje. Le pedí que revisara los textos. Finalmente
Tercer Mundo Editores y El Navegante Editores publicaron en Bogotá
(1994) el libro Manuel Elkin Patarroyo: un nuevo continente de la ciencia.
En 1996, Ebe Libros publicó en Madrid, dentro de la colección
El Puente, una segunda edición de esta obra con prólogo de
Federico Mayor. La traducción al francés de este libro aparecerá
en el 2001. Me alegra mucho que esta biografía del científico
Patarroyo sea conocida en el mundo entero, pues su tarea con la vacuna
ha sido ardua y valiosa.
ICS: Otra biografía que hizo fue la del
operador de cine mexicano Gabriel Figueroa
FR: Gabriel Figueroa es uno de los artistas
más consistentes que he conocido. Me invitó a su casa de
Coyoacán para trabajar su biografía, de manera que en las
mañanas nos sentábamos frente a los jardines, y grabamos
más de 40 horas. Fui con él a Tabasco, pues quería
ser el director de fotografía de una película que el productor
Benjamin Kruk proyectaba realizar en México sobre mi novela 3
Kilates 8 Puntos. Tenía una memoria prodigiosa. Era un hombre
sencillo y lleno de humor, derecho, humano y con gran sabiduría
sobre la fotografía en el cine. No en vano está considerado
como el más grande fotógrafo de cine de América Latina.
El libro es una lección de cine, del papel de la luz y la fuerza
del blanco y negro.
ICS: Su narrativa en cuentos nos sumerge
a las leyendas colombianas, el Amazonas, el verde esmeralda de la vida.¿Qué
opina de la actual situación agraria que desforesta la selva amazónica,
para producir pocas cosechas?
FR: Al literaturizar los mitos ritos
y leyendas de América, me propuse contribuir al rescate de la identidad.
Creo que buena falta nos hace conocer nuestras raíces, amarlas,
respetarlas y divulgarlas. Así estaremos más orgullosos de
nuestro pasado y de nuestra americanidad. Así sabremos de donde
venimos y para donde vamos. Llevo 35 años preparando esta biblia
precolombina que dejaré como patrimonio a mi continente (ya se han
publicado 8 libros y quedan aún por editar 4). Respecto a la deforestación
de la Amazonía, dan ganas de llorar. La humanidad entera tendrá
que tomar cartas en el asunto, pues nuestras selvas serán patrimonio
de la humanidad en vista de que europeos, asiáticos, africanos y
otros ya talaron todos sus bosques y sólo quedan los nuestros, como
pulmón del mundo. A ver si nos agenciamos una rentica por darle
vida al universo.
ICS: ¿Se podría luchar más
contra la riqueza que contra la pobreza?
FR: El mundo es tan ancho y ajeno,
como diría Ciro Alegría, que aún deben quedar recursos
para no perecer de hambre. Lo importante es que los países que ahora
se llaman ricos y que no han hecho otra cosa que explotar a los llamados
pobres, se pongan la mano en el corazón y ayuden a que las cargas
se equilibren. Me gusta mucho la palabra compartir. Eso debieran hacer
los poderosos.
ICS: En su obra, la realidad de su país,
Colombia, se refleja crudamente, sobresaliendo de las palabras, de la historia.
FR: Yo también estoy sorprendida
con nuestra dolorosa realidad actual. Quizá por eso escribo: para
que otros comprendan lo que padecemos, para que se enteren de nuestras
calidades y nuestros defectos. Colombia, con todo para ser un país
próspero se convirtió en quince años en una hoguera.
La violencia nos tiene asolados. Nos hacen falta pensadores para que analicen
a fondo esta situación que quizá viene de atrás desde
muchos años antes de que llegaran los forasteros a apropiarse de
lo nuestro con violencia y estruendo. El desgarramiento de los nativos
hace un poco más de 500 años debió ser feroz. Les
quitaron todo, sus tierras, sus creencias, su religión, sus costumbres.
¿ Te das cuenta lo que esto significó? Pero ahora, no podemos
sentarnos a llorar sobre este pasado vergonzoso. Ahora tenemos todos que
ayudar a reconstruir un país verde, rico en paisajes en fauna y
flora, en gentes, en calor humano. Aquí aun conocemos el abrazo
al extranjero. Lo acogemos, lo mimamos, lo amamos. Colombia es un país
entrañable.
ICS: Aquí la realidad social está
cambiando, España nunca ha sido un territorio con inmigración,
ahora nuestro país es la panacea del Mundo. Pero estoy viendo necesidad
y tristeza en las personas que vienen aquí.
FR: Infortunadamente la violencia,
el desplazamiento de las gentes, los secuestros, los atracos y los robos
que proliferan han obligado a muchas gentes a exiliarse contra su voluntad.
Es difícil para un colombiano encontrar en otro país acomodo.
Sin embargo ante el fuego de los fusiles, muchos no encuentran otra opción.
Han proliferado las guerrillas, los paramilitares, la delincuencia común
sin que los gobiernos encuentren el método para poner freno a este
desenfreno. Estamos dilapidando un capital que el país invirtió
en la formación de profesionales. Estos, ante el peligro y la falta
de empleo, se sienten obligados a buscar porvenir en otros sitios (entre
ellos, España). Sin aperturas, me imagino que se riegan por parques
y avenidas a vender fruslerías, exhalando necesidad y tristeza.
Esperemos que algún gobernante capaz y decidido encuentre la fórmula
para volver a hacer nuestro país vivible.
ICS: ¿CuAndo la mujer podrá
participar como jurado femenino en los premios de literatura. ¿Todavía
nos queda mucho camino, verdad?
FR: Hemos avanzado. Hasta cierto punto,
el acontecimiento más importante del siglo que terminó fue
la incorporación de la mujer a la vida universal. Pero aún
nos queda mucho camino por recorrer. Para empezar, revisar el ostracismo
al que se sometió a la mujer en materia de promoción literaria,
artística, científica, política etc. A propósito,
invito a los lectores a estudiar un libro reciente de los profesores colombianos
Alirio Quimbayo y Fernando Burgos, con prólogo del profesor Jonathan
Tittler de la Universidad de Auckland, Nueva Zelanda, Discurso de Género
en la novelística de Flor Romero, en el cual hacen una propuesta
pedagógica para que se tengan en cuenta las obras de las mujeres
y se enseñen a la par con las de los hombres. Tenemos que empeñarnos
en lograr la credibilidad para que se aprecie y se valore nuestra contribución
al desarrollo de la humanidad.
ICS: ¿Este nuevo siglo traerá
para la humanidad un cambio de patrones que haga el nacimiento de una nueva
cultura social?
FR: Quizá el nuevo siglo
llegue lleno de equidad, de armonía y de aprecio por la tarea de
las mujeres. Entre tanto seguiremos batallando para que nuestras hijas
y nuestras nietas encuentren un mundo más amable y comprensivo.
Para eso como madres y educadoras tendremos que librar la batalla por el
cambio de mentalidad del hombre universal. |