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LITERARIA

Rompiendo lanzas a favor de
la buena literatura

 
Heberto Padilla (Pinar del Río, Cuba, 1932 - Alabama, USA, 2000 )
     Eje de una controversia que surgió en los círculos intelectuales de su natal Cuba, y luego se extendió a toda América Latina, Estados Unidos y Europa, Heberto Padilla es una figura de primer orden en la lengua castellana actual. 
      Su primera obra conocida, Las rosas audaces, fue publicada en 1948. Posteriormente publicó los poemarios El justo tiempo humano (1962), Fuera del juego (1968), Provocaciones (1971) y El hombre junto al mar (1981). También una novela semi-autobiográfica: En mi jardín pastan los héroes. 
      En 1968 se desencadenó un escándalo político internacional a raíz del premio y publicación de su libro Fuera del juego, que la policía ideológica de la isla consideró como crítica a la figura de Fidel Castro y a la revolución. 
      Este proceso se concretó en 1971 con el encarcelamiento del poeta, al que se le obligó a retractarse públicamente después de un período de aislamiento que duró más de un mes. El poeta no logró superar las torturas psicológicas y físicas a las que fue sometido (por ejemplo, se le hizo perder la noción del tiempo para atontarlo, mediante el sistema de mantener su celda continuamente alumbrada por un bombillo que jamás se apagaba; o se le impedía dormir de continuo, despertándosele varias veces en una noche). Estas y otras torturas que no dejan huellas físicas visibles, pero que socaban y disminuyen la voluntad, terminaron con la retractación pública del poeta. Es lo que se conoce como "el caso Padilla", que produjo un movimiento intelectual en el que por primera vez se pusieron en entredicho los valores de la dictadura castrista. A partir de aquí, ocurrió la primera gran escisión de la intelectualidad occidental que, hasta el momento, simpatizaba con el proceso cubano casi en su totalidad. Dsepués del escándalo, importantes figuras del arte y la literatura, como Mario Vargas Llosa y Jean-Paul Sartre, rompieron con Castro. 
       Tras confesar crímenes imaginarios, en un texto que más implicaba a sus inspiradores que a su supuesto autor, Padilla se dedicó durante diez años a una oscura labor de traductor hasta que se le permitió abandonar Cuba a principios de la década de los 80. 
      Desde el inicio de la polémica, sus libros fueron prohibidos y sacados de bibliotecas y librerías. Las jóvenes generaciones de cubanos no han tenido acceso a su obra, o la han leído clandestinamente. 
      Falleció de un ataque cardiaco, mientras daba un curso en la Universidad de Auburn, Alabama. 
      Independientemente de la polémica desencadenada por su obra, su poesía forma parte del patrimonio literario cubano más valioso de la segunda mitad del siglo XX.