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LITERARIA Rompiendo lanzas a favor de la buena literatura |
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| Cuando Elizabeth Kostova era una
niña, se llamaba Elizabeth Johnson. Su papá, el profesor
David Johnson, la llevó a ella y a su madre de viaje por Europa
del Este. Y mientras recorrían Bulgaria, Hungría y Rumania,
comenzó a contarle cuentos de terror. Escalofriantes historias sobre
Drácula y los vampiros. Cada vez que el profesor Johnson le contaba
uno de esos relatos --en los que mezclaba al personaje de Bram Stoker con
las sombrías imágenes de Bela Lugosi y Christopher Lee peinados
a la gomina--, Elizabeth se preguntaba: "¿Qué pasaría
si Drácula estuviera escuchando todo esto?".
Pasaron los años, Elizabeth se graduó en Yale, viajó a Bulgaria en plan de estudios y conoció a Georgi Kostova, con quien se casó. Un día, mientras paseaban, tuvo una visión emocionante: vio a un papá contándole historias de vampiros a su hija. Y, claro, sintió que un pedazo de su infancia se repetía. Y la pregunta viajó desde su memoria como un destello espontáneo: "¿Qué pasaría si...?". De la pregunta a la imaginación hubo un corto trecho. Pero de la idea al libro terminado el recorrido fue largo: durante 10 años, Elizabeth Kostova trabajó obsesivamente con esa pregunta en la cabeza. Investigó, viajó, consultó libros antiguos y dio forma a La historiadora, su primera novela, en la que Drácula es una sombra escurridiza y aterradora. Lo que pasó después es una de esas extrañas historias que el mercado norteamericano produce cada cierto tiempo: su manuscrito fue objeto de una animada puja editorial, siendo adquirido por el sello Little, Brown & Co. en dos millones de dólares. Una cifra sideral para cualquiera e inédita para una escritora debutante. Y era sólo el comienzo: antes de que el libro saliera a la venta, los estudios Sony le pagaron otros dos millones por los derechos de adaptación al cine. Cuando por fin La historiadora entró a las tiendas, en junio, su destino estaba claro: se convirtió en un best seller fulminante. Vendió más copias en su primer día que El Código Da Vinci, de Dan Brown, y desde entonces no se ha movido del ranking de los más vendidos de The New York Times. Ha sido el libro del verano en Estados Unidos y fue contratado a 28 idiomas, entre ellos el español. Con la etiqueta Umbriel, La historiadora arribará a las estanterías chilenas en octubre. El misterio y el miedo. La primera tirada de La historiadora
en
Estados Unidos fue de 815 mil copias y hoy va por la quinta edición.
Apoyada por una agresiva campaña publicitaria y de marketing, la
novela es considerada --y vendida-- como la sucesora de El Código
Da Vinci.
Tumba sin cuerpo. El relato de Elizabeth Kostova abarca de
1930 a 1970 y cruza la aventura del profesor Rossi con la de Paul y los
hallazgos de su hija. Con permanentes referencias a la Edad Media, la II
Guerra y los regímenes comunistas, la escritora se sirve de un dato
para darle verosimilitud a su ficción: el misterio en torno a la
tumba de Vlad Tepes.
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